Plantas únicas

29 10 2009

Por Héctor

En Puerto Rico no sólo hay animales endémicos. Varias especies de plantas presentes en la isla ocurren solamente aquí. Un ejemplo es la Fresa de la Montaña (Rubus florulentus), una planta que no ocurre en ninguna otra parte del mundo. La misma es un arbusto pequeño que produce un fruto pequeño rojo, una cereza, que es comestible. Sus flores, una de las cuales se muestra a continuación, son pequeñas y blancas.
Flor de la Fresa de la Montaña





Las Boas [endémicas y amenazadas] de Puerto Rico

28 10 2009

Por Héctor

En el día de hoy, el Nuevo Día publicó un artículo sobre las intenciones del Servicio de Pesca y Vida Silvestre Federal de sacar a la Boa de las Islas Vírgenes de la lista de especies en peligro de extinción. A continunación incluyo alguna información adicional, que presento con el motivo de aclarar algunas cosas que  en él se mencionan.

En Puerto Rico hay dos especies de boas endémicas: la Boa o Culebrón de Puerto Rico (Epicrates inornatus) y la Boa de Mona (Epicrates monensis). Esta última, que es a la que se refiere el artículo, está dividida en dos sub-especies, una que se encuentra en el noreste de la isla, los cayos de “la cordillera” y  las islas Vírgenes (llamada Epicrates inornatus granti, abreviado E. m. granti) y otra que se encuentra en la Isla de Mona (E. m. monensis). La división geográfica de ambas sub-especies, que se encuentran en los extremos de la isla, indica que en algún momento la especie estuvo ampliamente distribuída en Puerto Rico. Es importante enfatizar que la Boa de Puerto Rico (E. inornatus) no está siendo considerada para ser removida de la lista de especies en peligro de extinción, esto sólo se está considerando para la Boa de las Islas Vírgenes (E. m. granti). Esta aclaración es importante, especiamente por el hecho de que la foto que fue publicada es precisamente de la Boa de Puerto Rico, no de la Boa de las Islas Vírgenes. La boa de la foto está en peligro de extinición y no hay intención alguna de sacarla de la lista de especies así clasificadas. Además, la Boa de Puerto Rico ha sido cazada por las supuestas propiedades medicinales de su grasa, por lo que es importante que se reitere que sigue estando protegida y su captura es ilegal. La Boa de las Islas Vírgenes también seguirá estando protegida, aún si se le cambia la clasificación a especie amenazada (como al presente se encuentra clasificada la Boa de Mona). La siguiente es una foto de la Boa de las Islas Vírgenes (E. m.  granti), a la que se refiere el artículo que salió hoy en el Nuevo Día. (Foto obtenida de la página de Flickr de WLA, con licencia de Creative Commons)

Boa de las islas Vírgenes

La Boa o Culebrón de Puerto Rico es más grande, muestra un patrón de coloración diferente y puede encontrarse en toda la isla, aunque se encuentra en peligro de extinción. La siguiente foto fue tomada por Carlos Andrés Rodríguez (©) en un manglar en Fajardo, Puerto Rico. (Más fotos de Andrés  aquí.)

Boa de Puerto Rico

Creo que es muy positivo que en medio de los temas que se discuten a diario en nuestro país tengamos espacio también para conocer y reflexionar sobre las especies de plantas y animales, así como ecosistemas, que comparten con nosotros esta isla y son afectados diariamente por nuestras decisiones. Estoy convencido de que una política pública que verdaderamente propenda a realzar y potenciar la dignidad del ser humano debe considerar, necesariamente, el medio ambiente que nos sirve de entorno. Gracias a Gerardo E. Alvarado León por escribir el artículo publicado en el Nuevo Día y a ese diario por incluirlo entre su oferta de noticias.





¿Salamandras?

17 10 2009

Por Héctor

No. En Puerto Rico no hay salamandras. Las salamandras son un grupo de anfibios con más de 500 especies, ninguna presente en la isla. Ese animal translúcido, de apariencia fantasmal, que parece arrastrarse en los techos y paredes de nuestras casas durante la noche es la Salamanquesa Casera (Hemidactylus brookii). La salamanquesa, a diferencia de la salamandra, es un reptil, y pertenece a la familia de los “geckos” (Gekkonidae).

Salamanquesa Casera

Nativa de Asia y África ecuatorial,  el origen de la salamanquesa en el Nuevo Mundo ha sido tema de considerable debate. Originalmente se pensó que llegó a América en los barcos que transportaron esclavos desde África en el siglo XVI, o sea, que había sido introducida por el hombre accidentalmente. Estudios más recientes (Kluge, 1969) indican que es posible que haya llegado desde África occidental de forma natural a través de corrientes marinas. Esta última teoría sugiere que cruzaron el océano Atlántico mediante “rafting“, esto es, viajando en balsas de vegetación.

La Salamanquesa Casera presesente en Puerto Rico, Cuba y la Española es considerada una sub-especie de la de África, y algunos expertos (Powell y Henderson, 1996) la consideran una especie nueva (H. haitianus).





De visita otra vez

11 10 2009

Por Héctor

Hace algunos meses comenté en este espacio sobre la partida de las aves migratorias que nos visitan en invierno. En estos días, luego de haber pasado el verano en Norteamérica, muchas de éstas han regresado al Caribe Insular. Algunas -como la Reinita Rayada- pasan por las Antillas en otoño como parte de su ruta hacia América del Sur, donde permanecerán el invierno. Otras se quedarán aquí hasta que los cambios climáticos que ocurren en el año vuelvan a motivar su partida.

A continuación, algunas especies que he observado durante esta migración, que acompaño con fotos tomadas por Alberto López (©) y alguna información obtenida del libro Las Aves de Puerto Rico en Fotografías de Mark W. Oberle (2003) y la página All About Birds del Laboratorio de Ornitología de Cornell:

1. Martín Pescador (Ceryle alcyon)

ID: Ave crestada azul con un collar blanco.

Distribución: Residente en América del Norte, algunos individuos visitan el Caribe Insular y América del Sur durante el invierno.

Hábitat (PR): Charcas, lagunas, ríos y costas marinas.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de peces, que captura lanzándose en picada sobre el agua.

Avistamientos recientes: Salinas de Cabo Rojo (27 de septiembre) y la Laguna San José en San Juan (3 de octubre).

2. Reinita Galana (Dendroica discolor)

ID: Pequeña reinita amarilla con estriado negro en los lados del pecho y un patrón negro en la cara. Mueve la cola con frecuencia.

Distribución: Reside y se reproduce en el este de los Estados Unidos. Algunos individuos pasan el invierno en las Antillas Mayores.

Hábitat (PR): Bordes de bosques secos y húmedos, manglares, cafetales y jardines.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de insectos, frutas y nectar.

Avistamientos recientes: Cabo Rojo (27 de septiembre)

3. Reinita Rayada (Dendroica striata)

ID: Reinita grande. En invierno es color gris amarillento, con barras en las alas y estriado en los costados.

Distribución: No reside en un solo lugar durante el año. Se reproduce en Canadá y el norte de los Estados Unidos, es migratorio  en la mitad este de Estados Unidos y el Caribe Insular y pasa el invierno en América del Sur.

Hábitat (PR): Bosques y áreas arbustivas.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de insectos.

Avistamientos recientes: Parque Julio E. Monagas de Bayamón (9 de octubre)





Más arañas de Puerto Rico

23 09 2009

Por Héctor

Entre las muchas herramientas que provee WordPress para escribir y manejar blogs, se encuentra un récord muy útil de estadísticas que muestran, entre otras cosas, cómo la gente ha llegado hasta aquí. Desde que empecé a escribir he estado monitoreando constantemente las palabras claves y búsquedas que han llevado a los visitantes a toparse con este espacio. Para mi sorpresa, hay una aparente fascinación o curiosidad por las arañas que nunca hubiera podido predecir. Además, ha habido muchas búsquedas sobre plantas, árboles ornamentales y flores. He decidido empezar a dedicar algunos de los próximos blogs a esas búsquedas recientes, contestando preguntas y curiosidades pasadas con la expectativa de que esos visitantes regresen y encuentren respuestas.

Aquí algunas fotos que tengo de arañas de Puerto Rico:

Una búsqueda que he recibido en más de una ocasión es cuál es la araña más grande del Mundo. Se llama Goliath Bird-eating Spider (Theraphosa blondi)  y se encuentra en el norte de América del Sur. El nombre común en inglés indica que su tamaño -que puede alcanzar 12 pulgadas con las patas extendidas- puede permitirle cazar y comer aves.





Del monte a la ciudad

11 07 2009

Por Héctor

Estuve de visita esta semana en una de las tantas urbanizaciones que se desbordan en el área metropolitana de San Juan y me topé con un visitante inesperado. Un ave cuyo canto particular –un trino melodioso y metálico– y espectacular coloración –azul cielo metálico en la cabeza, azul ozcuro en el dorso y amarillo brillante en las partes frontales–  eluden el oído y ojo humano aún en los bosques densos donde habita. Desconocido entre casas y edificios, carreteras y automómiles, se movía ágilmente entre las ramas de un muérdago –una planta parasítica– que  hizo su huésped a un Roble Blanco (Tabebuia heterophylla). Allí se alimentó durante unos minutos, salpicando el aire de notas metálicas y mostrando el esplendor de su plumaje ante mi mirada atónita e incrédula, y siguió su camino. La última vez que tuve la oportunidad de apreciarlo con tanta claridad fue a miles de pies de elevación, en las montañas de Carite, en medio de un bosque denso y húmedo. No había casas allí, ni bullicio. No escuché ese día las bocinas de los carros en el tapón, ni los televisores coreando los programas de media tarde. No había gente.

Jilguero

El Jilguero o Canario del País (Euphonia musica) es un ave pequeña,  común en los bosques densos de Puerto Rico. Ocurre desde las montañas secas del sur hasta los picos húmedos del Yunque y en estos hábitats prefiere las copas de los árboles. Se alimenta principalmente de los frutos del muérdago y contribuye a su dispersión. La foto de arriba fue tomada en Carite por Alberto López (©). La misma es de un Jilguero macho, que tiene una coloración similar, pero más brillante, que la de la hembra.

Este encuentro con una especie tan particular en el corazón de San Juan es para mí una oportunidad de reflexionar sobre la importancia de los espacios verdes y bosques urbanos en medio de la ciudad. Cada árbol, cada ave, cada elemento vivo, no es sino un eslabón en una red compleja de relaciones poco entendidas pero sumamente importantes. Aún en la simplicidad aparente de estos espacios, siendo “bosques artificiales” en cierto sentido, con árboles y arbustos espaciados uniformemente a lo largo de aceras, calles y jardines, los mismos son importantes para la biodiversidad.  Son numerosos los elementos de nuestra flora y fauna que utilizan estos espacios como parte de su ciclo de vida. Hay más que edificios y gente en la ciudad. Estos espacios no son sólo nuestros, los compartimos con otros organismos que dependen de ellos para su subsistencia. No hay que viajar muy lejos para disfrutar de la llamada “naturaleza”. Sólo hay que alzar la vista.





La primavera

28 04 2009

Por Héctor

Para todo aquel que en las pasadas semanas se ha encontrado caminando sobre una alfombra de flores en la universidad, de camino al trabajo o en cualquier otra parte, la primavera no ha pasado desapercibida. Los robles están florecidos y bajo ellos la lluvia de flores baña las aceras, carreteras, estacionamientos y muchos otros espacios urbanos. En estos días del año tanto el bosque como la ciudad se pintan de rosado.

Roble Blanco (Tabebuia heterophylla)

Tabebuia heterophylla

En Puerto Rico hay varias especies de roble. Algunas ocurren en Puerto Rico como parte de su distribución natural (son nativas o endémicas) y  otras han sido introducidas por la mano del hombre como árboles ornamentales. El Roble Amarillo (Tecoma stans) y el Roble Venezolano (Tabebuia rosea) son especies introducidas comunes en jardines y áreas urbanas. El Roble Blanco (Tabebuia heterophylla) es una especie nativa que, a pesar de ser utilizado como ornamento, se encuentra en bosques a través de toda la isla y no depende del ser humano para propagarse. Es a este último que le dedico el resto de esta entrada.

El Roble Blanco es un árbol pequeño a mediano, que puede alcanzar 60 pies de altura. Su corteza es áspera y color castaño y su crecimiento es vertical y columnar. En primavera, sus ramilletes de flores rosadas lo distinguen de otros elementos del paisaje.

Las hojas del Roble Blanco son caedizas y compuestas, cada una formada por 5 hojuelas. Las mismas son susceptibles a varias enfermedades, la más evidente siendo su deformación por áfidos, pequeños insectos de cuerpo blando. Una gran cantidad de plantas nativas y exóticas son infectadas por estos minúsculos insectos en Puerto Rico y otras partes del Mundo, posiblemente afectando su capacidad de desarrollarse y sobrevivir. Además, estos pueden transmitir viruses que pueden ser mortales a las plantas. (Sí, las plantas también son infectadas por viruses)

A continuación, una foto de una hoja nueva del roble (compuesta de 5 “hojas” pequeñas) y una hoja infectada por áfidos.

Hoja del roble Ataque de áfidos

Este roble se encuentra, además de en Puerto Rico, en República Dominicana, las Islas Vírgenes y en las Antillas menores hasta Granada y Barbados. También ha sido introducido en Florida y Bermuda como árbol ornamental.

Flores del Roble BlancoEl Roble Blanco es el único nativo a Puerto Rico de aquellos que ocurren comúnmente en nuestras áreas urbanas. Las demás especies que adornan el paisaje son exóticas y han sido introducidas con ese único propósito (ornato). Este roble no sólo dá color  a nuestros espacios sino que en los bosques donde habita es una pieza clave en el ecosistema. Algunos podrán decir que es menos vistoso que el Roble Amarillo o algún otro. Sin embargo, el servicio que provee a los puertorriqueños el Roble Blanco es, más allá de las fronteras que demarcan los jardines y de lo que satisface al ojo particular, incalculable.

Para más información presiona aquí.





Ya se van las migratorias

11 04 2009

Por Héctor

Estaba hace unos minutos dando una caminata por los alrededores de mi casa y tuve la oportunidad de ver varias especies de aves entre las cuales se encontraba una reinita migratoria. Era un individuo de la Reinita Pechidorada (Parula americana), una especie común en Puerto Rico durante el invierno.

Reinita Pechidorada (© Alberto López)

La foto de arriba fue tomada por Alberto L. López (© 2008) en el patio de su casa en Bayamón. Esta reinita es muy común desde noviembre hasta febrero, pero puede verse tan temprano como en agosto y tan tarde como en junio. Además, está ampliamente distribuída en ese periodo y puede verse desde bosques secos costeros hasta bosques húmedos en la montaña alta. Es común en áreas urbanas de San Juan, Bayamón y probablemente el resto de la isla.

El individuo que vi en mi patio está ya casi listo para marcharse. Estaba activo, moviéndose de una rama a otra, alimentándose constantemente y emitiendo su “chip” característico. En ocasiones hasta cantaba, emitiendo un “ziiiiiiiiiiii-tsup” particular, nuevo y extraño para el bosque donde se encontraba. Y es que ese canto, la busqueda constante de alimento y su vistoso plumaje reflejan lo que será su realidad por los próximos meses. La realidad de que sus territorios de anidaje se encuentran desde el sur y sureste de los Estados Unidos hasta los Grandes Lagos y el sureste de Canadá. Hacia allá se dirigen ya miles de individuos de ésta y otras especies en búsqueda de pareja y la oportunidad de reproducirse. Hacia esas tierras emprenderá el vuelo en cualquier momento ese individuo, que como tantas otras aves migratorias, pasaron junto a nosotros la navidad y el comienzo de la primavera. La distancia mínima que viajará será de 1,400 millas. Luego de verano regresará y enriquecerá con su presencia nuestra biodiversidad una vez más.





¿Aracnofilia?

7 04 2009

Por Héctor

El domingo pasado, mientras veía ocioso ESPN en la sala de mi casa, mi hermano -que acababa de llegar- me llamó porque entrando se encontró con un visitante inesperado en la marquesina: una tarántula o “araña pelúa”. Y no es que le tenga miedo a las arañas. Es que después de 24 años viviendo conmigo sabe que estoy interesado en todo lo que vuela, lo que camina en cuatro patas, y hasta lo que corre en ocho. A continuación algunas fotos de nuestro nuevo huésped y algo de información.

Tarántula

En Puerto Rico hay varias especies de tarántulas, un grupo de arañas que incluye algunas de las especies más grandes del mundo. Cuando hablamos de que son grandes, bastará decir que algunas pueden alcanzar el tamaño de una mano humana extendida. En Puerto Rico, sin embargo, sólo crecen algunos centímetros. La especie que visitó nuestra casa parece ser Cyrtopholis portoricae, común en la montañas.

Araña pelúa

Esta especie es un depredador nocturno que vive en agujeros que ella misma construye en el suelo. Durante la noche espera a su presa en la entrada y luego de embestirla, la mata inyectándole veneno. Si no eres un insecto o un vertebrado pequeño, no tienes por qué preocuparte.

Este individuo, contrario a lo que pensé originalmente, es un macho en etapa reproductiva. Al alcanzar madurez sexual, estos se mueven grandes distancias en búsqueda de hembras y una oportunidad para reproducirse antes de morir. Así es, este macho no se refugiaba de la lluvia que caía afuera ni entró a mi casa por casualidad (como originalmente creí y escribí aquí), sino que estaba buscando una oportunidad para perpetuarse através de sus genes, su última gesta. Muchas gracias a Manuel por instruirme en este asunto… para más información vean el comentario que dejó abajo.

Cyrtopholis portoricae

Las arañas, así como otros invertebrados, son parte de nuestra biodiversidad. Son piezas claves de un ecosistema complejo que depende de ellas para conservar su delicado balance. No hay por qué temerles, odiarlas, querer erradicarlas ni mucho menos. Son animales fascinantes. Sólo hay que mirarlas con detenimiento. Observarlas con la curiosidad de un niño y no el prejuicio con que a veces recibimos lo que no conocemos.

Más fotos de arañas de Puerto Rico aquí.





El primer paso

5 04 2009

Por Héctor

Llevo ya algún tiempo – días que se convirtieron en semanas, semanas que se convirtieron en meses – pensando cómo sería este espacio y qué escribiría en él. Hoy, he decidido dejar de complicarme y empezar. Después de todo, de nada sirve el teorizar si no se pretende actuar, o más aún, si no se actúa. Espero que esta sea la primera de varias reflexiones que giren en torno al mundo natural puertorriqueño: su flora, su fauna, sus ecosistemas, sus espacios verdes, sus bosques secos, húmedos, urbanos y montanos. Biodiversidad es diversidad biológica, es lo vivo que ocurre en un lugar particular. Puerto Rico es esta isla de “100 por 35″ millas que emergió del océano  y se encuentra en el Caribe Insular. Es la menor de las Antillas y la más al este. En este espacio nos ocuparemos de la diversidad biológica y no biológica -no viva en el sentido estricto- puertorriqueña. Ahí donde nace el verde de nuestros paisajes,  el sonido de nuestras noches y tantas otras cosas…

Ascia monuste en flor de Amapola

La foto anterior fue tomada en la Isla Caja de Muertos, una pequeña isla 4.8 millas náuticas al sur de la costa ponceña que forma parte de la reserva natural que lleva el mismo nombre. Tuve la oportunidad de visitarla en noviembre de 2008 por la invitación que me hicieran Ana V. Longo y Alberto L. López, dos amigos que comparten la misma pasión por la naturaleza que me motiva a escribir estas líneas. A continuación muestro algunas fotos de mi visita a la isla así como información obtenida en la página electrónica del Departamento de Recursos Naturales, agencia que tiene a cargo el manejo de la reserva.

drna-low

El nombre de esta isla se adjudica al hecho de que desde algunos puntos del área sur su forma se asemeja a la de un cuerpo acostado sobre el agua.

Isla Caja de Muertos

Otrora refugio de Ramón Emeterio Betances y Segundo Ruíz Belvis, escondite de piratas, antiguo hogar de nativos caribeños y cimiento de un faro que tiene ya más de dos siglos, Caja de Muertos es además un lugar con gran valor natural. Esta reserva cuenta con diversos ecosistemas: playas de arena, costas rocosas, manglares, bosques secos, cuevas y arrecifes de coral. Es además hábitat para elementos importantes de la flora y la fauna puertorriqueña, dentro de los cuales se encuentran especies endémicas y en peligro de extinción.

El día de nuestra visita hubo varios episodios de lluvias fuertes y el cielo permaneció nublado, un panorama extraño en una isla dominada por el tiempo seco la mayor parte del año.

Llegando a la isla

Luego de compartir en el área de gacebos y de escondernos de la lluvia que caía sin dar indicios de detenerse, nos enfrascamos en una caminata de unos 20-25 minutos a través de una vereda que, entre cactos y vegetación espinosa, conduce al faro.

Faro

Vista desde el faro

En esta caminata – además de especies de flora que en su mayoría no conozco – tuvimos la oportunidad de observar componentes de la fauna que también se encuentran en la isla grande como el Zorzal Pardo y la Tórtola (Cardosantera), así como lagartijos e invertebrados. En la isla también pudimos observar aves asociadas a las costas y aguas oceánicas, como el Pelícano Pardo, el Rabijunco y la Boba Parda. Hay otras especies que según el DRNA están presentes en en la isla pero que no tuvimos la oportunidad de observar durante nuestra visita, como por ejemplo la Siguana Común, la Siguana de Rabo Azul y la Culebra Corredora, así como tortugas marinas y otras especies de aves. El único grupo de vertebrados presente en la isla grande que no está representado en Caja de Muertos son los anfibios, que por la salinidad del aire y el clima xerofítico han sido incapaces de colonizarla. A pesar de toda esta diversidad de vertebrados, son los invertebrados, y especialmente las mariposas, el elemento de la fauna más característico y abundante de la isla.

Agraulis vanillae

Las riquezas naturales que esconde esta isla conservan su integridad por la protección que le ha brindado el del gobierno de Puerto Rico. En la misma no se permiten más de de 300-325 personas a la vez, sólo está permitido caminar por las veredas, hay un límite al número de botes que pueden anclarse en sus aguas y, como en el resto de la isla, se penaliza el arrojar basura.

La preservación de este valiosísimo recurso natural comprendido por la Reserva Natural Isla Caja de Muertos es responsabilidad de todos los puertorriqueños. Esa responsabilidad que quizá no es otra cosa que el velar qué hacer, o qué no hacer, para conservarla. El primer paso para conservarla es, por otro lado, conocerla. Caja de Muertos está llena de vida. Sus playas de arenas blancas, bosques y todas las riquezas que estos esconden están esperando. Visítala.