Araña de seda dorada: Nephila clavipes

1 02 2010

Por Héctor

Mientras caminaba por los campos de su casa en Utuado, el amigo cuentista Fernando Moreno Orama se topó con un animal que lo paralizó. No fue su veneno, que no le haría daño a nada más grande que una mariposa. Tampoco fue su trampa de seda, aún siendo 4 veces más fuerte que el acero y siendo capaz de alcanzar  2 metros de ancho. Se detuvo ante la impresión salvaje, casi amenazante, de la araña de seda dorada (Nephila clavipes). La siguiente es una foto que le tomó.

Las hembras -como la que se muestra en la foto- son mucho más grandes que los machos. Estos, en vez de construir sus propias redes, se mantienen en la periferia de la red construida por la hembra y la “parasitan”, alimentándose de las presas pequeñas que caen en ella. El macho es tan pequeño que durante la reproducción tiene que acercarse a la hembra con cautela para que ésta no deprede sobre él.

Esta araña se encuentra distribuída a través de las Américas, incluyendo el Caribe, y se ha documentado que es una especie especialmente común en Puerto Rico (Vargas, 1997). En nuestros campos y pastizales se alimenta de insectos voladores como saltamontas, polillas, mariposas y moscas.

Por su fortaleza y propiedades biocompatibles, la seda producida por N. clavipes es objeto de investigación para ser utilizada en procesos tan diversos como cirugía óptica, restauración de tendones y ligamentos, neurocirugía, producción tejidos deportivos y velámenes de barcos, robótica y producción de artículos de defensa (chalecos antibalas).

Esta especie, por su aportación a la ciencia y la tecnología, representa un perfecto ejemplo de los servicios que provee -o puede proveer- un solo elemento de nuestra biodiversidad. Si tomáramos cada organismo, cada ecosistema, y reflexionáramos sobre su aportación a la vida humana, nos daríamos cuenta de que el beneficio potencial que representa la biodiversidad global para el ser humano es incalculable. Rebasa, sin duda, lo que podemos y estaríamos dispuestos a pagar. Va más allá de nuestra imaginación.





Año Internacional de la Biodiversidad

16 01 2010

Por Héctor

El año 2010 ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Biodiversidad. La biodiversidad -la flora, fauna y otros organismos que nos rodean- representa servicios irreemplazables para el ser humano. Los sistemas vivos y no vivos que nos proveen agua, alimento, materia prima, combustible y medicinas dependen, de alguna u otra forma, de la biodiversidad. Ésta representa, además, la existencia de espacios para relajación, reflexión y entrar en contacto con un mundo al cual pertenecemos. Como seres humanos, somos parte de la biodiverdidad del Planeta. Existe, sin embargo, una diferencia entre nosotros y otros organismos que genera también una gran responsabilidad. Tenemos la capacidad de proteger, así como la de destruir, la diversidad biológica que nos rodea. Es mediante la educación que la balanza se inclinará a la conservación. Durante este nuevo año continuaremos reconociendo el la gran importancia que para nosotros representa la biodiversidad mundial, y más imediatamente la de Puerto Rico, con la esperanza de que otros se contagien con el reconocimiento de su valor intrínseco.





Las ratas y otros mamíferos introducidos

15 01 2010

Por Héctor

En Puerto Rico no existen en la actualidad mamíferos terrestres nativos. Nuestros únicos mamíferos nativos son las 13 especies de murciélagos que durante la noche sobrevuelan nuestras casas, parques y jardines en búsqueda de alimento. Todos los mamíferos terrestres presentes en la isla han sido introducidos -deliberada o accidentalmente- por el ser humano. De estos, algunos son animales domésticos como el perro (Canis lupus familiaris), el gato (Felis catus), el ganado (Bos primigenius), el caballo (Equus caballus) y el cerdo (Sus domestica), entre otros. Todos estos mamíferos tienen en común que  representan un beneficio -económico, alimentario, de transportación, seguridad o compañía- para el ser humano. Estos animales no sólo le rinden un servicio a la humanidad, sino que son el resultado de selección artificial. Ha sido el mismo ser humano quien los ha domesticado y convertido en lo que son.

Por otro lado, existen los mamíferos no domesticados o silvestres. A pesar de que los gatos, perros, caballos y otros animales domésticos pueden vivir en estado salvaje, nos referimos específicamente a animales que no sirven un propósito doméstico determinado. Entre los mamíferos introducidos no-domésticos presentes en Puerto Rico se encuentra la rata negra, (Rattus rattus), rata parda (Rattus norvegicus), el ratón o ragierito (Mus musculus) y la mangosta (Herpestes javanicus). Dedicaré el resto de esta entrada a las dos ratas presentes en la isla.

La rata negra y la rata parda fueron introducidas a la isla desde tiempos coloniales. Como visitantes inadvertidos en los bascos españoles, poco a poco colonizaron la isla. Hoy día se encuentran asociadas a todo asentamiento humano e incluso están presentes en nuestros bosques, donde representan un peligro para la biodiversidad nativa. A continuación algunas fotos de la rata negra (R. rattus), tomadas en San Lorenzo.

A pesar de sus nombres, el color no es una característica adecuada para distinguir entre ambas especies de ratas. La rata negra puede tener el pelaje color marrón, gris o negro, mientras que la parda puede tener el pelaje marrón o gris. La rata negra tiene orejas más grandes, cola prensil color gris oscuro y es arbórea. La rata parda, por su parte, no trepa árboles y no puede doblar la cola, que es rosada. Esta última es, además, buena nadadora.

La rata negra ha contribuído a la disminución poblacional de varias especies de nuestra fauna nativa, como la Cotorra Puertorriqueña (Amazona vittata vittata).

Las ratas se han convertido en plagas en algunas localidades, donde ponen en riesgo la salud humana y destruyen cosechas agrícolas. Su presencia en la isla, además, justificó en algún momento la introducción de la mangosta. Ésta, sin embargo, no fue efectiva en el control de las ratas y ha provocado problemas adicionales a nuestra biodiversidad (depredación de especies nativas) y salud (vector del virus de la rabia).

Al presente, la comunidad científica se encuentra dividida con relación al valor económico, estético, cultural y biológico de las especies exóticas. Hay quienes plantean que dichas especies representan un enriquecimiento a nuestra biodiversidad. Otros entienden que por sus efectos negativos a la flora y fauna nativa y la salud humana, se justifica su manejo y exterminación. El control de estas especies, de entenderse necesario, plantea además enfrentarse a elementos éticos relacionados al trato cruel a los animales. La toma de decisiones sobre manejo de especies introducidas debe estar guiada, en mi opinión, por la investigación científica y el manejo responsable y humanitario.





Plantas únicas

29 10 2009

Por Héctor

En Puerto Rico no sólo hay animales endémicos. Varias especies de plantas presentes en la isla ocurren solamente aquí. Un ejemplo es la Fresa de la Montaña (Rubus florulentus), una planta que no ocurre en ninguna otra parte del mundo. La misma es un arbusto pequeño que produce un fruto pequeño rojo, una cereza, que es comestible. Sus flores, una de las cuales se muestra a continuación, son pequeñas y blancas.
Flor de la Fresa de la Montaña





Las Boas [endémicas y amenazadas] de Puerto Rico

28 10 2009

Por Héctor

En el día de hoy, el Nuevo Día publicó un artículo sobre las intenciones del Servicio de Pesca y Vida Silvestre Federal de sacar a la Boa de las Islas Vírgenes de la lista de especies en peligro de extinción. A continunación incluyo alguna información adicional, que presento con el motivo de aclarar algunas cosas que  en él se mencionan.

En Puerto Rico hay dos especies de boas endémicas: la Boa o Culebrón de Puerto Rico (Epicrates inornatus) y la Boa de Mona (Epicrates monensis). Esta última, que es a la que se refiere el artículo, está dividida en dos sub-especies, una que se encuentra en el noreste de la isla, los cayos de “la cordillera” y  las islas Vírgenes (llamada Epicrates inornatus granti, abreviado E. m. granti) y otra que se encuentra en la Isla de Mona (E. m. monensis). La división geográfica de ambas sub-especies, que se encuentran en los extremos de la isla, indica que en algún momento la especie estuvo ampliamente distribuída en Puerto Rico. Es importante enfatizar que la Boa de Puerto Rico (E. inornatus) no está siendo considerada para ser removida de la lista de especies en peligro de extinción, esto sólo se está considerando para la Boa de las Islas Vírgenes (E. m. granti). Esta aclaración es importante, especiamente por el hecho de que la foto que fue publicada es precisamente de la Boa de Puerto Rico, no de la Boa de las Islas Vírgenes. La boa de la foto está en peligro de extinición y no hay intención alguna de sacarla de la lista de especies así clasificadas. Además, la Boa de Puerto Rico ha sido cazada por las supuestas propiedades medicinales de su grasa, por lo que es importante que se reitere que sigue estando protegida y su captura es ilegal. La Boa de las Islas Vírgenes también seguirá estando protegida, aún si se le cambia la clasificación a especie amenazada (como al presente se encuentra clasificada la Boa de Mona). La siguiente es una foto de la Boa de las Islas Vírgenes (E. m.  granti), a la que se refiere el artículo que salió hoy en el Nuevo Día. (Foto obtenida de la página de Flickr de WLA, con licencia de Creative Commons)

Boa de las islas Vírgenes

La Boa o Culebrón de Puerto Rico es más grande, muestra un patrón de coloración diferente y puede encontrarse en toda la isla, aunque se encuentra en peligro de extinción. La siguiente foto fue tomada por Carlos Andrés Rodríguez (©) en un manglar en Fajardo, Puerto Rico. (Más fotos de Andrés  aquí.)

Boa de Puerto Rico

Creo que es muy positivo que en medio de los temas que se discuten a diario en nuestro país tengamos espacio también para conocer y reflexionar sobre las especies de plantas y animales, así como ecosistemas, que comparten con nosotros esta isla y son afectados diariamente por nuestras decisiones. Estoy convencido de que una política pública que verdaderamente propenda a realzar y potenciar la dignidad del ser humano debe considerar, necesariamente, el medio ambiente que nos sirve de entorno. Gracias a Gerardo E. Alvarado León por escribir el artículo publicado en el Nuevo Día y a ese diario por incluirlo entre su oferta de noticias.





¿Salamandras?

17 10 2009

Por Héctor

No. En Puerto Rico no hay salamandras. Las salamandras son un grupo de anfibios con más de 500 especies, ninguna presente en la isla. Ese animal translúcido, de apariencia fantasmal, que parece arrastrarse en los techos y paredes de nuestras casas durante la noche es la Salamanquesa Casera (Hemidactylus brookii). La salamanquesa, a diferencia de la salamandra, es un reptil, y pertenece a la familia de los “geckos” (Gekkonidae).

Salamanquesa Casera

Nativa de Asia y África ecuatorial,  el origen de la salamanquesa en el Nuevo Mundo ha sido tema de considerable debate. Originalmente se pensó que llegó a América en los barcos que transportaron esclavos desde África en el siglo XVI, o sea, que había sido introducida por el hombre accidentalmente. Estudios más recientes (Kluge, 1969) indican que es posible que haya llegado desde África occidental de forma natural a través de corrientes marinas. Esta última teoría sugiere que cruzaron el océano Atlántico mediante “rafting“, esto es, viajando en balsas de vegetación.

La Salamanquesa Casera presesente en Puerto Rico, Cuba y la Española es considerada una sub-especie de la de África, y algunos expertos (Powell y Henderson, 1996) la consideran una especie nueva (H. haitianus).





De visita otra vez

11 10 2009

Por Héctor

Hace algunos meses comenté en este espacio sobre la partida de las aves migratorias que nos visitan en invierno. En estos días, luego de haber pasado el verano en Norteamérica, muchas de éstas han regresado al Caribe Insular. Algunas -como la Reinita Rayada- pasan por las Antillas en otoño como parte de su ruta hacia América del Sur, donde permanecerán el invierno. Otras se quedarán aquí hasta que los cambios climáticos que ocurren en el año vuelvan a motivar su partida.

A continuación, algunas especies que he observado durante esta migración, que acompaño con fotos tomadas por Alberto López (©) y alguna información obtenida del libro Las Aves de Puerto Rico en Fotografías de Mark W. Oberle (2003) y la página All About Birds del Laboratorio de Ornitología de Cornell:

1. Martín Pescador (Ceryle alcyon)

ID: Ave crestada azul con un collar blanco.

Distribución: Residente en América del Norte, algunos individuos visitan el Caribe Insular y América del Sur durante el invierno.

Hábitat (PR): Charcas, lagunas, ríos y costas marinas.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de peces, que captura lanzándose en picada sobre el agua.

Avistamientos recientes: Salinas de Cabo Rojo (27 de septiembre) y la Laguna San José en San Juan (3 de octubre).

2. Reinita Galana (Dendroica discolor)

ID: Pequeña reinita amarilla con estriado negro en los lados del pecho y un patrón negro en la cara. Mueve la cola con frecuencia.

Distribución: Reside y se reproduce en el este de los Estados Unidos. Algunos individuos pasan el invierno en las Antillas Mayores.

Hábitat (PR): Bordes de bosques secos y húmedos, manglares, cafetales y jardines.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de insectos, frutas y nectar.

Avistamientos recientes: Cabo Rojo (27 de septiembre)

3. Reinita Rayada (Dendroica striata)

ID: Reinita grande. En invierno es color gris amarillento, con barras en las alas y estriado en los costados.

Distribución: No reside en un solo lugar durante el año. Se reproduce en Canadá y el norte de los Estados Unidos, es migratorio  en la mitad este de Estados Unidos y el Caribe Insular y pasa el invierno en América del Sur.

Hábitat (PR): Bosques y áreas arbustivas.

Hábitos alimentarios: Se alimenta de insectos.

Avistamientos recientes: Parque Julio E. Monagas de Bayamón (9 de octubre)





Más arañas de Puerto Rico

23 09 2009

Por Héctor

Entre las muchas herramientas que provee WordPress para escribir y manejar blogs, se encuentra un récord muy útil de estadísticas que muestran, entre otras cosas, cómo la gente ha llegado hasta aquí. Desde que empecé a escribir he estado monitoreando constantemente las palabras claves y búsquedas que han llevado a los visitantes a toparse con este espacio. Para mi sorpresa, hay una aparente fascinación o curiosidad por las arañas que nunca hubiera podido predecir. Además, ha habido muchas búsquedas sobre plantas, árboles ornamentales y flores. He decidido empezar a dedicar algunos de los próximos blogs a esas búsquedas recientes, contestando preguntas y curiosidades pasadas con la expectativa de que esos visitantes regresen y encuentren respuestas.

Aquí algunas fotos que tengo de arañas de Puerto Rico:

Una búsqueda que he recibido en más de una ocasión es cuál es la araña más grande del Mundo. Se llama Goliath Bird-eating Spider (Theraphosa blondi)  y se encuentra en el norte de América del Sur. El nombre común en inglés indica que su tamaño -que puede alcanzar 12 pulgadas con las patas extendidas- puede permitirle cazar y comer aves.





Del monte a la ciudad

11 07 2009

Por Héctor

Estuve de visita esta semana en una de las tantas urbanizaciones que se desbordan en el área metropolitana de San Juan y me topé con un visitante inesperado. Un ave cuyo canto particular –un trino melodioso y metálico– y espectacular coloración –azul cielo metálico en la cabeza, azul ozcuro en el dorso y amarillo brillante en las partes frontales–  eluden el oído y ojo humano aún en los bosques densos donde habita. Desconocido entre casas y edificios, carreteras y automómiles, se movía ágilmente entre las ramas de un muérdago –una planta parasítica– que  hizo su huésped a un Roble Blanco (Tabebuia heterophylla). Allí se alimentó durante unos minutos, salpicando el aire de notas metálicas y mostrando el esplendor de su plumaje ante mi mirada atónita e incrédula, y siguió su camino. La última vez que tuve la oportunidad de apreciarlo con tanta claridad fue a miles de pies de elevación, en las montañas de Carite, en medio de un bosque denso y húmedo. No había casas allí, ni bullicio. No escuché ese día las bocinas de los carros en el tapón, ni los televisores coreando los programas de media tarde. No había gente.

Jilguero

El Jilguero o Canario del País (Euphonia musica) es un ave pequeña,  común en los bosques densos de Puerto Rico. Ocurre desde las montañas secas del sur hasta los picos húmedos del Yunque y en estos hábitats prefiere las copas de los árboles. Se alimenta principalmente de los frutos del muérdago y contribuye a su dispersión. La foto de arriba fue tomada en Carite por Alberto López (©). La misma es de un Jilguero macho, que tiene una coloración similar, pero más brillante, que la de la hembra.

Este encuentro con una especie tan particular en el corazón de San Juan es para mí una oportunidad de reflexionar sobre la importancia de los espacios verdes y bosques urbanos en medio de la ciudad. Cada árbol, cada ave, cada elemento vivo, no es sino un eslabón en una red compleja de relaciones poco entendidas pero sumamente importantes. Aún en la simplicidad aparente de estos espacios, siendo “bosques artificiales” en cierto sentido, con árboles y arbustos espaciados uniformemente a lo largo de aceras, calles y jardines, los mismos son importantes para la biodiversidad.  Son numerosos los elementos de nuestra flora y fauna que utilizan estos espacios como parte de su ciclo de vida. Hay más que edificios y gente en la ciudad. Estos espacios no son sólo nuestros, los compartimos con otros organismos que dependen de ellos para su subsistencia. No hay que viajar muy lejos para disfrutar de la llamada “naturaleza”. Sólo hay que alzar la vista.





La primavera

28 04 2009

Por Héctor

Para todo aquel que en las pasadas semanas se ha encontrado caminando sobre una alfombra de flores en la universidad, de camino al trabajo o en cualquier otra parte, la primavera no ha pasado desapercibida. Los robles están florecidos y bajo ellos la lluvia de flores baña las aceras, carreteras, estacionamientos y muchos otros espacios urbanos. En estos días del año tanto el bosque como la ciudad se pintan de rosado.

Roble Blanco (Tabebuia heterophylla)

Tabebuia heterophylla

En Puerto Rico hay varias especies de roble. Algunas ocurren en Puerto Rico como parte de su distribución natural (son nativas o endémicas) y  otras han sido introducidas por la mano del hombre como árboles ornamentales. El Roble Amarillo (Tecoma stans) y el Roble Venezolano (Tabebuia rosea) son especies introducidas comunes en jardines y áreas urbanas. El Roble Blanco (Tabebuia heterophylla) es una especie nativa que, a pesar de ser utilizado como ornamento, se encuentra en bosques a través de toda la isla y no depende del ser humano para propagarse. Es a este último que le dedico el resto de esta entrada.

El Roble Blanco es un árbol pequeño a mediano, que puede alcanzar 60 pies de altura. Su corteza es áspera y color castaño y su crecimiento es vertical y columnar. En primavera, sus ramilletes de flores rosadas lo distinguen de otros elementos del paisaje.

Las hojas del Roble Blanco son caedizas y compuestas, cada una formada por 5 hojuelas. Las mismas son susceptibles a varias enfermedades, la más evidente siendo su deformación por áfidos, pequeños insectos de cuerpo blando. Una gran cantidad de plantas nativas y exóticas son infectadas por estos minúsculos insectos en Puerto Rico y otras partes del Mundo, posiblemente afectando su capacidad de desarrollarse y sobrevivir. Además, estos pueden transmitir viruses que pueden ser mortales a las plantas. (Sí, las plantas también son infectadas por viruses)

A continuación, una foto de una hoja nueva del roble (compuesta de 5 “hojas” pequeñas) y una hoja infectada por áfidos.

Hoja del roble Ataque de áfidos

Este roble se encuentra, además de en Puerto Rico, en República Dominicana, las Islas Vírgenes y en las Antillas menores hasta Granada y Barbados. También ha sido introducido en Florida y Bermuda como árbol ornamental.

Flores del Roble BlancoEl Roble Blanco es el único nativo a Puerto Rico de aquellos que ocurren comúnmente en nuestras áreas urbanas. Las demás especies que adornan el paisaje son exóticas y han sido introducidas con ese único propósito (ornato). Este roble no sólo dá color  a nuestros espacios sino que en los bosques donde habita es una pieza clave en el ecosistema. Algunos podrán decir que es menos vistoso que el Roble Amarillo o algún otro. Sin embargo, el servicio que provee a los puertorriqueños el Roble Blanco es, más allá de las fronteras que demarcan los jardines y de lo que satisface al ojo particular, incalculable.

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